En el año 2004, al acometerse por la dirección de la Federación Internacional de Bibliotecarios e Instituciones (IFLA) la decisión del nuevo papel que deberán asumir las bibliotecas y los bibliotecarios, surgió a instancia de Kay Raseroka, expresidenta de IFLA, la concepción bibliotecaria de los Tres pilares, donde se esbozan las funciones básicas de la organización en el contexto social, las bibliotecas y los servicios de información en consideración a tres factores esenciales: sociedad, profesión y miembros.
Como fundamento para cumplir este objetivo, IFLA orientó colocar —a disposición de este propósito— la infraestructura de la organización y sus servicios centrales, IFLANET y las funciones de Gobierno de la Federación.
Esta organización, conjuntamente con la UNESCO, al vislumbrar el papel que deberán asumir en el futuro las bibliotecas como el más importante vehículo para lograr la sociedad del conocimiento, ha hecho un llamado a todos los gobiernos y países a la luz de los resultados de la reunión del año 2003 en Ginebra, Suiza, donde se convino por todos los países participantes trabajar por la sociedad de la información. Esta reunión promovió como principios el libre acceso a la información y expresión sin restricciones, y se exhortó a que cada uno sería capaz de crear, acceder, usar y compartir información y conocimiento para la sociedad. Posteriormente, a finales de 2005, en la Cumbre Mundial de Túnez, se ratificaron estos objetivos y acuerdos. A principios de 2006, en el Manifiesto de Alejandría, se reafirmo y precisó el papel que deberá asumir la biblioteca y corroboró el lugar del bibliotecario ante la sociedad de información cuando precisó: “implica una profesión, un papel y una actitud que trascienden las fronteras institucionales, bibliotecológicas y tecnológicas, en asociación a la defensa de los proyectos sociales más justos y dignos“.
Para cumplir estos grandes objetivos existen obstáculos reales: la existencia de lo que se ha dado en llamar “brechas”. Así tenemos brechas digital, social, económica y cultural, todas entremezcladas y con diferentes grados de existencia en los distintos países donde el índice de pobreza, el analfabetismo, la carencia de acceso a la información, la tecnología, entre otros —y sin considerar los obstáculos que oponen los grandes consorcios y sus intereses en cada país para ganar la carrera de las ganancias— hacen descomunal y de gran envergadura las voluntades y decisiones que es necesario tomar para su logro frente a una política e intereses imperialistas por mantener el monopolio de la tecnología y la infraestructura mundial.
Es este entramado en que se debate hoy día el futuro papel de los bibliotecarios y el de la biblioteca en el mundo; la tarea que tiene que enfrentar el bibliotecario y el informático en la sociedad, dependerá no sólo de la voluntad, dignidad y sólida formación cultural que reclaman este empeño, sino de la política, los recursos económicos y la convergencia de intereses de las autoridades de cada país. En nuestro caso, existe una expresa y práctica política de extender a toda la sociedad este instrumento moderno para el desarrollo del país, aunque no se dispone actualmente de todos los recursos financieros necesarios para su extensión, y por otra parte existe un férreo bloqueo que nos impide el acceso a los medios de comunicación, recursos materiales y las tecnologías que nos permitan el acceso, la ampliación y el abaratamiento del servicio para cumplir estos grandes objetivos impostergables de nuestra sociedad.
Lic. Roberto Valdés Muñoz. Departamento de Relaciones Internacionales. Biblioteca Nacional "José Martí". Ave. Independencia y Aranguren. Plaza de la Revolución, Ciudad de La Habana, Cuba. Correo electrónico: cuba-ifla@bnjm.cu
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)

Me gustó mucho tu blog.. es interesante la información sobre otros cursos! saludos sandra
ResponderEliminar